No puedo evitar pasar por este tema sin
mencionar antes a un autor cuya muerte llegó recientemente
(concretamente el 9 de este mes) y que escribió sobre estos temas
con la agudeza con la que trataba los demás; Zygmunt Bauman. Si se
habla de cualquier fenómeno sucedáneo de la cultura capitalista
postindustrial (o posmoderna), no se pueden ignorar las palabras de
este sociólogo. Como siempre, para Bauman, todo es líquido. Hemos
destruido todo rastro de la solidez de nuestras sociedades. Vivimos
en las sociedades sin fundamento (abgrund),
a las cuales denomina sociedades líquidas, inmersas en la modernidad
líquida.
En
este caso, el amor también cae en la liquidez de la que tanto habla.
En su libro Amor líquido,
trata como hemos perdido la profundidad a la hora de tratar nuestras
relaciones. Estamos inmersos en relaciones superficiales, etéreas,
en las cuales el compromiso ha dado lugar a la frialdad del cálculo
entre costes y beneficios. El arraigado individualismo de nuestras
culturas nos ha hecho asumir el hecho de mantener relaciones fuertes
como un peligro para nuestra capacidad de autonomía. El amor entra
en una lógica de consumo. Ni siquiera este puede escapar frente a la
evolución de la lógica de mercado. Nos tratamos como mercancía. En
nuestra mente, mantenemos ese cálculo de coste-beneficio de quien va
a solicitar una hipoteca. Y, como quien va a solicitar una hipoteca,
no quiere enrolarse en un compromiso de largo alcance. Por ello,
nuestras relaciones son poco duraderas y, en su mayoría, tienen
fecha de caducidad.
Como con todo lo
que se ha vuelto líquido, en el amor se abre una brecha de
reflexión. La eliminación del compromiso ha abierto un mundo de
posibilidades, entre ellas lo que se denomina como “amor libre”.
Al entrar en este tema, dejaré que quede clara mi intención desde
un primer momento. Considero al término redundante. ¿En qué
momento el amor puede dejar de ser libre? ¿Se puede hablar de amor
cuando existe una relación de poder desigual entre los que
participen de estos? En mi opinión, el amor solo puede darse en
condiciones de igualdad y libertad (al igual que la igualdad y
libertad solo puede brotar del amor). Por tanto, lo que se hace
cuando se habla de este término es camuflar otra forma de amor, pues
no existe el amor no libre.
En
primer lugar, si hacemos una primera aproximación al tema, podemos
observar como la crítica va completamente destinada hacia la
monogamia. Para los defensores del amor libre, las relaciones
monógamas contienen un elemento tóxico, pues “implican ese
control y esa posesión sobre la otra/las otras personas. La
mera idea de pensar que si quieres a una persona deberías tener la
capacidad de exigirle que no esté con nadie más suele desembocar en
muchos otros problemas.”. En el mismo artículo (dejo el link aquí:
http://amorlibrespain.tk/toxicidad-en-las-relaciones/),
se define como tóxica una relación cuando “afecta a la integridad
emocional de alguna de las partes y cuando atenta contra su voluntad
y libertad individual”. Bien es cierto que en el propio artículo
se llega a aceptar que no todas las relaciones monógamas son
tóxicas. Pero si esto es cierto, podemos decir que la idea de
control y posesión no se encuentra intrínsecamente ligada a la idea
de monogamia, sino a una forma falsa de amar ligada más bien a una
representación cultural (el patriarcado).
Por otra parte,
parece que cuando entran a discutir sobre la monogamia entienden esta
como un pacto entre arrendatarios que se ceden pertenencias.
Textualmente se dice que en las relaciones monógamas se hace el
siguiente contrato “tú me perteneces y yo te pertenezco”. La
idea no es de pertenencia, más bien, de entrega. No se entrega
tampoco a la persona como pertenencia, sino como amante. Y como
amante entrega sus besos, su pasión, sus relaciones sexuales... En
caso de que fuese un contrato de pertenencia, en el momento de ver
otra pertenencia que fuese mejor, no dudaría en cancelar el
contrato. Con esto no digo que las relaciones monógamas sean
idílicas, más bien lo contrario. Comparto hasta cierto punto la
crítica que hacen a estas desde las perspectivas del amor libre, no
obstante, repito que aquello que critican no destruye la esencia de
lo que es la monogamia, pues son diferentes manifestaciones de esta.
Analicemos
ahora otro artículo sobre la monogamia. Más bien, se hace llamar
una defensa a la libertad sexual de la mujer (parte del artículo que
suscribo al cien por cien). Sin embargo, se da una crítica a la
monogamia que me parece interesante tratar. Si alguno de vosotros
tiene conocimientos en inglés, recomiendo que se haga una lectura a
este artículo de Elfy Scott, llamado In defense of
promiscuity (http://www.sneakymag.com/sex-2/promiscuity/).
En el artículo comenta como supuestamente existen pruebas
científicas de que biológicamente el ser humano está diseñado
para no ser monógamo. Esta afirmación sin duda es sorprendente. Nos
remite a dos investigadores: Christopher Ryan y Cacilda Jethá. Estos
afirman que la monogamia es un constructo social. Bien, he de
decirlo, tienen razón. Tampoco es que hayan descubierto América. Me
explico, decir que un elemento principalmente social (el amor) es un
constructo social no creo que tenga mucho mérito científico. Mucho
menos cuando se intenta poner como ejemplo un hipotético estado de
naturaleza (recordemos que el contractualismo jamás aceptó estas
posibilidades como 100% reales, sino siempre como marcos hipotéticos
en los que construir una teoría sobre la organización política).
Además, por mucho
que digamos que biológicamente no estamos diseñados para ser
monógamos (cosa que sería absurda, pues de ser así no seríamos
monógamos ninguno), daría exactamente lo mismo, pues el ser humano
no vive solo en el marco de lo biológico (cosa que cualquier
transgénero, transexual, etc. podría corroborar). Elfy Scott pone
como ejemplo a los bonobos, simios que poseen una gran actividad
sexual, empleándola incluso como saludo. Por contra, podríamos
hablar de otros familiares igualmente cercanos a nuestra rama
evolutiva: los chimpancés y los orangutanes. Ambos se estructuran de
manera monógama e incluso, los orangutanes actúan de manera muy
territorial. El argumento que da Elfy Scott, intentando tirar por lo
científico, fracasa al no poder encontrar un fundamento biológico a
un comportamiento que, efectivamente, es cultural.
El fracaso del
propio artículo llega cuando la propia Elfy Scott admite que sentir
atracción sexual no supone amar. No hace falta amar para tener
relaciones sexuales, al igual que no hace falta tener relaciones
sexuales para amar (¿dónde entraría los asexuales si no?). Elfy
Scott no puede acabar de rechazar la monogamia, pues no encuentra un
argumento que la anule. El artículo que más veces he visto
compartido en redes que defienden el amor libre como crítica a las
relaciones monógamas no consigue alcanzar la profundidad suficiente.
Las
formas de amor libre son muy diversas. La más conocida es el
poliamor, en contraposición con el monoamor. Los partidarios del
amor libre, elevan el poliamor al nivel de condición sexual.
Encontramos artículos que lo que nos aconsejan sobre como salir del
armario si somos poliamorosos. En este link podemos encontrar una
definición del poliamor:
http://amorlibrespain.tk/sobre-el-poliamor/.
Extraña encontrar en la misma definición una negación propia de
otros tipos de amor. “El amor exclusivo no es, por definición,
amor”. No se está defendiendo la libertad de escoger, se está
atacando directamente una forma de amar. Además esa descripción de
lo monogámico como tóxico, enfermizo. Extraño pero cierto, los
defensores del amor libre han entrado en la dinámica de los que más
han luchado contra libertad del amor: los homófobos. “Eso no es
amor”, gritaba la Iglesia Católica. La definición de lo que es
amor y lo que no es, por definición, intolerancia y, por lo tanto,
niega cualquier posibilidad de amor. Lo que denominaban libre está
aun más encadenado que lo que pretenden liberar. Se han
desenmascarado. El amor libre no surge como una forma de amor más,
como una opción a elegir (aunque suene redundante) libremente, sino
como la única forma de amor. He aquí donde pierde su fuerza pues el
amor nunca debe ser fruto de la imposición.
Por si
fuera poco, estos ámbitos suelen ser donde más ronda la
hipernormatividad, la clasificación en categorías perfectamente
separadas unas de otras. Curiosamente, el amor libre se encuentra
sujeto a normas. Puedes encontrar también guías de como
deconstruirte, pasos a seguir para ser poliamoroso, etc. Es un
concepto mucho más encerrado del que es el monoamor. Los que tanto
afirmaban que las limitaciones en el amor monógamo erosionaban las
relaciones de pareja, han resultado ser los mayores limitadores. Y
como ya hemos comentado, si no es libre, no puede ser considerado
amor.
Quizá
Platón no se hallaba tan equivocado. Quizá el, tan malinterpretado,
concepto de amor platónico sea la solución al problema del amor.
Amar a la esencia, al alma de la persona, a una como individuo, a
todas las demás como miembros de la polis.
Conseguir que el amor sea impulso de lo político. Además, el amor
exige ser trabajado a diario. No es algo que se consigue en el
ambiente, que aparece y se va como si nada. Se trata de algo que hay
que esforzarse por mantener. Realmente, asusta pensar que da tanto
miedo en las sociedades de hoy en día comprometerse a algo tan
bonito como el amor... y esforzarte por mantenerlo.
haces un buen análisis de una prueba más de como la decadente actitud de ir a la contra y de encontrar un enemigo común, hace metástasis en movimientos que deberían ser de liberación.
ResponderEliminarel narcisismo provoca que no se reconozcan como posibles, todas las opciones que no sean la propia.
en lo referente al tema, es cierto que se ha perdido la perspectiva de q el amor verdadero, es algo por lo que hay que luchar, que las relaciones no deberían seguir esa lógica líquida que el gran Bauman nos presenta, pero cada vez hay menos ejemplos.
por discrepar un poco, la idea que cuelas del fem rad, de que el problema es la categorización, ya sabes que soy de los que opina que la categorización es inevitable y que el trabajo más útil en este sentido es conseguir tener categorías más abiertas.
pd: compartiré tu post x redes, no creo que te moleste