miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Amor libre?

No puedo evitar pasar por este tema sin mencionar antes a un autor cuya muerte llegó recientemente (concretamente el 9 de este mes) y que escribió sobre estos temas con la agudeza con la que trataba los demás; Zygmunt Bauman. Si se habla de cualquier fenómeno sucedáneo de la cultura capitalista postindustrial (o posmoderna), no se pueden ignorar las palabras de este sociólogo. Como siempre, para Bauman, todo es líquido. Hemos destruido todo rastro de la solidez de nuestras sociedades. Vivimos en las sociedades sin fundamento (abgrund), a las cuales denomina sociedades líquidas, inmersas en la modernidad líquida.

En este caso, el amor también cae en la liquidez de la que tanto habla. En su libro Amor líquido, trata como hemos perdido la profundidad a la hora de tratar nuestras relaciones. Estamos inmersos en relaciones superficiales, etéreas, en las cuales el compromiso ha dado lugar a la frialdad del cálculo entre costes y beneficios. El arraigado individualismo de nuestras culturas nos ha hecho asumir el hecho de mantener relaciones fuertes como un peligro para nuestra capacidad de autonomía. El amor entra en una lógica de consumo. Ni siquiera este puede escapar frente a la evolución de la lógica de mercado. Nos tratamos como mercancía. En nuestra mente, mantenemos ese cálculo de coste-beneficio de quien va a solicitar una hipoteca. Y, como quien va a solicitar una hipoteca, no quiere enrolarse en un compromiso de largo alcance. Por ello, nuestras relaciones son poco duraderas y, en su mayoría, tienen fecha de caducidad.

Como con todo lo que se ha vuelto líquido, en el amor se abre una brecha de reflexión. La eliminación del compromiso ha abierto un mundo de posibilidades, entre ellas lo que se denomina como “amor libre”. Al entrar en este tema, dejaré que quede clara mi intención desde un primer momento. Considero al término redundante. ¿En qué momento el amor puede dejar de ser libre? ¿Se puede hablar de amor cuando existe una relación de poder desigual entre los que participen de estos? En mi opinión, el amor solo puede darse en condiciones de igualdad y libertad (al igual que la igualdad y libertad solo puede brotar del amor). Por tanto, lo que se hace cuando se habla de este término es camuflar otra forma de amor, pues no existe el amor no libre.

En primer lugar, si hacemos una primera aproximación al tema, podemos observar como la crítica va completamente destinada hacia la monogamia. Para los defensores del amor libre, las relaciones monógamas contienen un elemento tóxico, pues “implican ese control y esa posesión sobre la otra/las otras personas. La mera idea de pensar que si quieres a una persona deberías tener la capacidad de exigirle que no esté con nadie más suele desembocar en muchos otros problemas.”. En el mismo artículo (dejo el link aquí: http://amorlibrespain.tk/toxicidad-en-las-relaciones/), se define como tóxica una relación cuando “afecta a la integridad emocional de alguna de las partes y cuando atenta contra su voluntad y libertad individual”. Bien es cierto que en el propio artículo se llega a aceptar que no todas las relaciones monógamas son tóxicas. Pero si esto es cierto, podemos decir que la idea de control y posesión no se encuentra intrínsecamente ligada a la idea de monogamia, sino a una forma falsa de amar ligada más bien a una representación cultural (el patriarcado).

Por otra parte, parece que cuando entran a discutir sobre la monogamia entienden esta como un pacto entre arrendatarios que se ceden pertenencias. Textualmente se dice que en las relaciones monógamas se hace el siguiente contrato “tú me perteneces y yo te pertenezco”. La idea no es de pertenencia, más bien, de entrega. No se entrega tampoco a la persona como pertenencia, sino como amante. Y como amante entrega sus besos, su pasión, sus relaciones sexuales... En caso de que fuese un contrato de pertenencia, en el momento de ver otra pertenencia que fuese mejor, no dudaría en cancelar el contrato. Con esto no digo que las relaciones monógamas sean idílicas, más bien lo contrario. Comparto hasta cierto punto la crítica que hacen a estas desde las perspectivas del amor libre, no obstante, repito que aquello que critican no destruye la esencia de lo que es la monogamia, pues son diferentes manifestaciones de esta.

Analicemos ahora otro artículo sobre la monogamia. Más bien, se hace llamar una defensa a la libertad sexual de la mujer (parte del artículo que suscribo al cien por cien). Sin embargo, se da una crítica a la monogamia que me parece interesante tratar. Si alguno de vosotros tiene conocimientos en inglés, recomiendo que se haga una lectura a este artículo de Elfy Scott, llamado In defense of promiscuity (http://www.sneakymag.com/sex-2/promiscuity/). En el artículo comenta como supuestamente existen pruebas científicas de que biológicamente el ser humano está diseñado para no ser monógamo. Esta afirmación sin duda es sorprendente. Nos remite a dos investigadores: Christopher Ryan y Cacilda Jethá. Estos afirman que la monogamia es un constructo social. Bien, he de decirlo, tienen razón. Tampoco es que hayan descubierto América. Me explico, decir que un elemento principalmente social (el amor) es un constructo social no creo que tenga mucho mérito científico. Mucho menos cuando se intenta poner como ejemplo un hipotético estado de naturaleza (recordemos que el contractualismo jamás aceptó estas posibilidades como 100% reales, sino siempre como marcos hipotéticos en los que construir una teoría sobre la organización política).

Además, por mucho que digamos que biológicamente no estamos diseñados para ser monógamos (cosa que sería absurda, pues de ser así no seríamos monógamos ninguno), daría exactamente lo mismo, pues el ser humano no vive solo en el marco de lo biológico (cosa que cualquier transgénero, transexual, etc. podría corroborar). Elfy Scott pone como ejemplo a los bonobos, simios que poseen una gran actividad sexual, empleándola incluso como saludo. Por contra, podríamos hablar de otros familiares igualmente cercanos a nuestra rama evolutiva: los chimpancés y los orangutanes. Ambos se estructuran de manera monógama e incluso, los orangutanes actúan de manera muy territorial. El argumento que da Elfy Scott, intentando tirar por lo científico, fracasa al no poder encontrar un fundamento biológico a un comportamiento que, efectivamente, es cultural.

El fracaso del propio artículo llega cuando la propia Elfy Scott admite que sentir atracción sexual no supone amar. No hace falta amar para tener relaciones sexuales, al igual que no hace falta tener relaciones sexuales para amar (¿dónde entraría los asexuales si no?). Elfy Scott no puede acabar de rechazar la monogamia, pues no encuentra un argumento que la anule. El artículo que más veces he visto compartido en redes que defienden el amor libre como crítica a las relaciones monógamas no consigue alcanzar la profundidad suficiente.

Las formas de amor libre son muy diversas. La más conocida es el poliamor, en contraposición con el monoamor. Los partidarios del amor libre, elevan el poliamor al nivel de condición sexual. Encontramos artículos que lo que nos aconsejan sobre como salir del armario si somos poliamorosos. En este link podemos encontrar una definición del poliamor: http://amorlibrespain.tk/sobre-el-poliamor/. Extraña encontrar en la misma definición una negación propia de otros tipos de amor. “El amor exclusivo no es, por definición, amor”. No se está defendiendo la libertad de escoger, se está atacando directamente una forma de amar. Además esa descripción de lo monogámico como tóxico, enfermizo. Extraño pero cierto, los defensores del amor libre han entrado en la dinámica de los que más han luchado contra libertad del amor: los homófobos. “Eso no es amor”, gritaba la Iglesia Católica. La definición de lo que es amor y lo que no es, por definición, intolerancia y, por lo tanto, niega cualquier posibilidad de amor. Lo que denominaban libre está aun más encadenado que lo que pretenden liberar. Se han desenmascarado. El amor libre no surge como una forma de amor más, como una opción a elegir (aunque suene redundante) libremente, sino como la única forma de amor. He aquí donde pierde su fuerza pues el amor nunca debe ser fruto de la imposición.

Por si fuera poco, estos ámbitos suelen ser donde más ronda la hipernormatividad, la clasificación en categorías perfectamente separadas unas de otras. Curiosamente, el amor libre se encuentra sujeto a normas. Puedes encontrar también guías de como deconstruirte, pasos a seguir para ser poliamoroso, etc. Es un concepto mucho más encerrado del que es el monoamor. Los que tanto afirmaban que las limitaciones en el amor monógamo erosionaban las relaciones de pareja, han resultado ser los mayores limitadores. Y como ya hemos comentado, si no es libre, no puede ser considerado amor.

Quizá Platón no se hallaba tan equivocado. Quizá el, tan malinterpretado, concepto de amor platónico sea la solución al problema del amor. Amar a la esencia, al alma de la persona, a una como individuo, a todas las demás como miembros de la polis. Conseguir que el amor sea impulso de lo político. Además, el amor exige ser trabajado a diario. No es algo que se consigue en el ambiente, que aparece y se va como si nada. Se trata de algo que hay que esforzarse por mantener. Realmente, asusta pensar que da tanto miedo en las sociedades de hoy en día comprometerse a algo tan bonito como el amor... y esforzarte por mantenerlo.

1 comentario:

  1. haces un buen análisis de una prueba más de como la decadente actitud de ir a la contra y de encontrar un enemigo común, hace metástasis en movimientos que deberían ser de liberación.
    el narcisismo provoca que no se reconozcan como posibles, todas las opciones que no sean la propia.

    en lo referente al tema, es cierto que se ha perdido la perspectiva de q el amor verdadero, es algo por lo que hay que luchar, que las relaciones no deberían seguir esa lógica líquida que el gran Bauman nos presenta, pero cada vez hay menos ejemplos.

    por discrepar un poco, la idea que cuelas del fem rad, de que el problema es la categorización, ya sabes que soy de los que opina que la categorización es inevitable y que el trabajo más útil en este sentido es conseguir tener categorías más abiertas.

    pd: compartiré tu post x redes, no creo que te moleste

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